Hoy por hoy, es cada vez más común el bombardeo a través de los diferentes medios de comunicación acerca de los radicales libres y consecuentemente de los antioxidantes para ayudarnos a mantener el balance, pero ¿sabes realmente que son? Los radicales libres se refieren a cualquier molécula capaz de existir de manera independiente y que en su órbita contiene átomos impares con carga negativa (electrón), lo que les confiere la cualidad de ser muy inestables y altamente reactivos. Ellos pueden donar o aceptar un electrón provocando reacciones de reducción y oxidación.
Foto tomada del internet.
Existen diferentes tipos de radicales libres, pero lo que si tienen en común es que causan daño a las membranas de las células, a las proteínas que realizan las células y al ADN. Son producidos tanto por reacciones fisiológicas (normales) de nuestro cuerpo como por la exposición a situaciones – sustancias y a estados patológicos (enfermedad). Algunos ejemplos son los rayos solares, los rayos X, el alcohol, el humo del cigarrillo, ejercicio excesivo, toxinas, inflamación, productos de limpieza químicos, entre otras. Es importante señalar que ninguna célula del cuerpo se escapa al daño de los radicales libres.
El cuerpo humano tiene diversos mecanismos de eliminar los radicales libres, entre ellos están enzimas, la apoptosis o muerte programada de las células, proteínas transportadoras de metales y los antioxidantes. Cuando el cuerpo genera o se expone a más radicales libres y especies reactivas de oxígeno de los que puede eliminar, se denomina estrés oxidativo. El estrés oxidativo está involucrado en el envejecimiento, en enfermedades tales como la aterosclerosis, vasculitis, glomerulonefritis, lupus, enfisema pulmonar, hipertensión arterial, úlceras pépticas, Alzheimer, enfermedad de Parkinson y otras tantas.
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Para evitar estas complicaciones nos podemos ayudar del consumo de antioxidantes, ya que, los demás medios que utilizamos para eliminar los radicales libres son elaborados por nuestro cuerpo. Dentro los antioxidantes tenemos las vitaminas A, C, E las cuales consumimos en la dieta a través de las frutas y vegetales. De ahí la importancia de ingerir estos alimentos sin procesarlos para poder obtener todos los beneficios que nos aportan sin desnaturalizar esas propiedades.
Espero que el tema les haya gustado ¡Gracias por seguir creando una cultura de salud!
Fotografía de portada: Brooke Larsk